VENENOS

Sustancias tóxicas como éstas han pasado por anillos de reyes, flechas de indígenas y manos de terroristas. Estos son algunos de los venenos más letales con los que cuentan el hombre y la naturaleza para atacar o defenderse.
TOXINA BOTULÍNICA
Un gramo de esta sustancia, llamada también botulina, puede matar a más de un millón de personas; de ahí que este veneno sea considerado el más letal del planeta. En abril del 2012, un turista murió envenenado en Argentina luego de consumir ostras en mal estado. En el interior de las ostras se hallaba la bacteria Clostridium botulinum, que libera la toxina botulínica, responsable del botulismo: un ataque directo al sistema nervioso que acaba en muerte por asfixia. Por su capacidad de paralizar músculos, la medicina estética le ha sacado provecho a esta sustancia en tratamientos como el bótox.
ÁNTRAX
Es el veneno terrorista más famoso de los últimos tiempos. Las esporas producidas por la bacteria Bacillus anthracis penetran en el cuerpo a través de heridas en la piel, inhalación o ingestión. La bacteria del ántrax se ha utilizado como arma bioterrorista en bombas, misiles, atomizadores y sobres de correspondencia. En los días posteriores a los atentados del 11 de septiembre, células terroristas enviaron doce cartas con ántrax a periodistas y políticos estadounidenses. El saldo fue de cinco muertos, diecisiete heridos y una epidemia de paranoia mundial.
BATRACOTOXINA
La rana dardo dorada, que habita en las selvas de la costa pacífica colombiana, es capaz de matar a un hombre con apenas cien miligramos del veneno que produce. La batracotoxina proviene de las cucarachas de la familia Melyridae, ingeridas por las ranas para acumular la toxina que les permite defenderse. Pueblos indígenas del Chocó, como los noanamá y los embera, suelen usar bodoqueras de las que expulsan dardos untados con este veneno obtenido de la piel de la rana dorada, un anfibio diminuto pero con el veneno suficiente para matar hasta a diez personas.
CIANURO
El veneno que huele a almendras amargas es el protagonista de muchos suicidios. Una forma infalible de quitarse la vida es tomar sales de cianuro disueltas en un vaso de agua. Esta sustancia química actúa de manera rápida, y causa parálisis respiratoria, convulsiones, vómito y estado de coma. Sólo 0,2 gramos de cianuro de potasio tardan unos 20 segundos en quitarle el aliento a quien lo consume, hasta llevarlo a la muerte por asfixia. El cianuro se emplea también para limpiar o refinar metales, elaborar plásticos y telas, o como reactivo fotográfico en el revelado de rollos.
TETRODOTOXINA
El pez globo, uno de los alimentos más exquisitos de la cocina japonesa, es dueño de un potente veneno. En su hígado, órganos sexuales, intestino y piel se encuentra la tetrodotoxina, un componente que este animal almacena para defenderse de los depredadores. Como la toxina permanece en su organismo aun después de muerto, el pez globo deben prepararlo chefs expertos en técnicas para liberar su veneno, que es cien veces más poderoso que el cianuro de potasio. Al consumir la mortal sustancia, el envenenado siente que los labios y la lengua se le entumecen, al tiempo que experimenta taquicardia y sofocación por parálisis del diafragma.
RICINA
Presente en la cáscara de las semillas de ricino, una planta de origen africano, este veneno impide que las células de una persona produzcan las proteínas necesarias para vivir. Entre los síntomas iniciales están náuseas, hemorragias internas, tos, dolores musculares, que causan falla múltiple de los órganos, desgarro del tejido pulmonar, shock y muerte. De la ricina producida en laboratorio se deriva un polvo similar a la cocaína, con el poder suficiente para convertirse en arma biológica, pues un solo gramo es suficiente para asesinar a 15.000 personas.