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LOS RETOS DE ALTAVOZ 2012

Cartel Urbano

Por Diego Londoño

El Festival Altavoz fue creado para fortalecer los procesos culturales y musicales de los jóvenes de Medellín, es un lugar ganado por un grupo de rockeros que desde entrado el siglo 21, lucharon por un espacio patrocinado por la Alcaldía para tocar y hacer sus shows musicales, ya que desde la clásica Batalla de las bandas del año 85, Rock A lo paisa e incluso el Festival Ancón, los músicos solo tenían como alternativa bares y “parches” improvisados para tocar en vivo. El Altavoz desde su creación en el año 2004, ha caminado aprendiendo de su experiencia, la de los músicos y, también, la de todos los asistentes. Este espacio desde sus primeras ediciones ha avanzado y se ha convertido en uno de los festivales más grandes de entrada libre de Latinoamérica, paso a paso se ha hecho a una historia, bien o mal, que ha aportado a la profesionalización del rock en Medellín.

Caifanes, Sepultura, Robi Draco Rosa, The Skatalites, La Maldita Vecindad, Carajo, Kreator, The Adicts, entre muchas otras bandas de nivel mundial; también buenos grupos de Medellín y Colombia y miles de almas vibrando con el rock, han hecho parte de estos ocho años de un festival de convivencia, cultura, rock y ciudad.

Llegó el año 2012 con un sinsabor musical, logístico y presupuestal para el Altavoz. El año anterior no fue bueno. La renuncia de Santiago Arango, uno de los personajes que más conoce y ha aportado a la música de Medellín, influyó en la ausencia de dirección, dinero y organización, el hecho preocupó a las bandas y a los espectadores que año a año siguen los conciertos clasificatorios, los lanzamientos, los conversatorios especializados y por supuesto, los tres días de convivencia con el rock.

Mónica Moreno y David Viola, los punkeros representativos de la agrupación I.R.A. ahora son los directores del festival. La experiencia musical y de autogestión es evidente en sus años de trabajo con el punk. Se espera que esta pareja enamorada del rock aporte orden y prioridad a las bandas y a la música, que es en realidad lo que importa. 

Y es que tienen retos claros, por ejemplo trabajar con un presupuesto limitado, que según Moreno no sobrepasa los 1.400 millones de pesos. También cautivar al público diverso que asiste a Altavoz; articular otras escenas en Medellín como bares, teatros, tiendas y ensayaderos; reforzar los procesos académicos y formativos; fortalecer las políticas de intercambio; actualizar las comunicaciones para que sea más acorde a las nuevas tecnologías y constante durante todo el año; brindar estabilidad al festival, y como si fuera poco, tratar de dejar contento a todo el mundo, que es casi imposible.

Los directores del festival conocen la escena musical, y no solo eso, la han vivido por más de 20 años. Saben qué les hace falta a los músicos y su experiencia en la autogestión hará que se busque la independencia por la que se ha luchado desde su creación. Sin embargo, también surgen preguntas: ¿Son ellos los personajes indicados para redireccionar el festival? ¿Sacarán a Altavoz del hueco en el que se encuentra?

Todas estas incógnitas se resolverán este fin de semana dedicado a la cultura musical. El festival se construye entre todos. Hay que seguir caminando y aprendiendo de los errores. 

 

 

 
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