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LA VIDA ES UNA ENFERMEDAD QUE AVANZA

Cartel Urbano
Cinestimulante
Por Diego González
 
Cinestimulante
Por Diego González
 
Estoy cansado de mentir cada vez que una mujer me pregunta: ¿cuántos años me pones? La próxima que me obligue a adivinarle la edad le subo 10 años más de los que aparenta, a ver si deja de hacer  cara de retrasada mientras la gente especula con respecto a su apariencia física.
 
Tengo una amiga que sufre una extraña enfermedad: tiene 40 años pero se cree de 25. Según ella, la gente que no la conoce y que por supuesto  nunca la ha visto en las mañanas recién levantada,  sin esas toneladas de maquillaje en el rostro, siempre le calculan unos 25 años, no más de eso. Mientras habla, ella sonríe y  de pronto la cara se le plaga de arrugas.
 
Ya nadie parece prestarle atención a  los riñones destruidos, a las fallas esporádicas de  memoria o a los dolores y llamadas de atención que de vez en cuando nos hace nuestro lamentable organismo. Mientras por fuera nos veamos bien,  lo de adentro puede continuar en  estado de putrefacción. 
 
Ahora todos nuestros problemas radican es en cómo nos vemos estéticamente. Esas son nuestras verdaderas dolencias.
 
O díganme, cuántas mujeres de 50 no conoce usted que aún se empeñan en desplegar un magnetismo sexual que ya no poseen. Mire no más el caso de Amparo Grisales, una mujer empecinada en competir con  presentadoras de 25 años que se disputan el raiting a punta de cruzar la pierna.
 
Y qué decir de los hombres que compran cremas que no dan resultados, o que se aplican a escondidas los ungüentos de sus novias. Y que se empeñan en ocultar la calvicie peinándose con el poco pelo que les queda hacia adelante, o usando  esos ridículos  sombreros que andan tan de moda entre los hipsters que deambulan por Chapinero.
 
De verdad, no ocultemos más nuestra edad. Envejezcamos con dignidad. Ya tenemos suficiente con las lacras del congreso para vivir preocupado  por vernos cada día  más jóvenes. La juventud más que un breve lapsus de tiempo de nuestra vidas, es un estado de ánimo. 
 
Sin embargo, Savater tiene la razón: A diferencia de la vejez, que siempre está de más, lo característico de la juventud es que siempre está de moda.
 
Así que si usted ya cruzó el umbral de los 35,  lo mejor es que se largue de la ciudad  o se encierre en su habitación para siempre.
 
Usted como todos, esta condenado a que las nuevas generaciones lo  releguen a los sótanos de las fiestas, y sus risas sean sofocadas por las carcajadas estrepitosas de los mas jóvenes.
 
Lo suyo es ver programas concurso, tener un perro, prolongar la prole, trabajar y darse unas vacaciones a final de cada año. Y no se preocupe más por el paso de los años, al fin al cabo la vida es una enfermedad que avanza.


  

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