FAMILIAS MODERNAS
19/Mar/2012

Blasfémina
Columna de María Ximena Pineda
Blasfémina
Columna de María Ximena Pineda
Mi amigo Brad y mi amiga Angélica están planeando armar una familia moderna. Ambos jóvenes, exitosos y muy inteligentes sellaron un pacto: tener un hijo. Aunque Brad y Angélica no son pareja –son los mejores amigos desde el colegio- decidieron darle un ultimátum al reloj biológico de tal manera que si no aparece un espécimen reproducible en cierto tiempo, Angélica dispondrá del esperma de Brad. Brad tendrá su novio, Angélica quizás también, sin que sea ningún inconveniente para que ambos le den un hogar a su bebé.
Quizás este plan de vida que tomaron mis amigos ha sido la propuesta más emocionante y sensata que he escuchado en los últimos años. Me alegra más esta que las frecuentes y aburridoras noticias de bodas. Tal vez me emociona mucho porque me siento identificada con Angélica, divorciada también y desilusionada con la pobre oferta masculina local, y porque sé que Brad sería un papá perfecto. Además, presiento que su combinación genética puede ser exquisita.
No es extraño que hoy en día una mujer heterosexual y su mejor amigo gay sean mejor opción de familia que los desgastados matrimonios tradicionales que cada vez duran menos. La verdad no sé por qué hacen tanta fiesta, ¿Qué celebran?, ¿La bendición de dios para tirar?, ¿Los beneficios jurídicos de la sociedad conyugal?
Cada vez más mujeres toman la decisión de ser madres solteras. Otros ejemplos perfectos de familias modernas. Familias donde no importa el pipí, importa el amor. Gracias a la tecnología claro está, a los bancos de esperma, al in vitro. El mundo actual nos permite ser más libres y sensatos al momento de ser papás. La libertad de elegir y de salirse del estereotipo de familia católico es un lujo que sólo personas con agallas pueden permitirse.
Ahora que lo pienso, yo soy un ejemplo de familia moderna. Criada por seis mamás y cuatro papás adoptivos. Tal vez por eso entiendo mejor a Brad y a Angélica. En un comienzo, reconozco, pensé que era la peor idea de todas, un cliché de comedia gringa, un chiste. Pero a medida que pasaba el tiempo y quizás porque tampoco me salvo del aterrador tic tac del reloj biológico, me di cuenta de que la propuesta de Brad lejos de ser descabellada era una de las mejores opciones, sobretodo en este territorio árido de personal masculino reproducible.
No falta el que piensa que un niño necesita una figura de madre y padre tradicional para formarse en un ambiente sano. Los mismos que están contra el matrimonio gay y contra el aborto. Esos remedos de papá que tienen acaparados los juzgados de familia con demandas por alimentos son los frutos de esos hogares de formación "tradicional".
Bienvenidas todas las alternativas de familia moderna, bienvenidos los hijos deseados, adiós a los rituales operativos como el matrimonio, bienvenida la bio-tecnología y que el reloj biológico deje de ser el coco de las mujeres adultas. Porque un tubo de ensayo puede ser mejor papá que el que me deparó el destino, sin ir más lejos.
Brad y Angélica, soy fan número uno de su familia moderna. Creo que puedo ser, además, tía, y moderna también. No conozco mejores personas para ser papás ejemplares. Gracias a ustedes tengo una sensación de certeza sobre el promisorio futuro de las descendencias modernas; hijos que al ser deseados y planeados con toda la responsabilidad que ser papá implica serán mejores personas: más exitosos, más transparentes, más optimistas en el amor y más sinceros, con menos prejuicios, con menos miedo para decir la verdad.