ESTA HERENCIA MALDITA
16/Oct/2012

En la otra esquina
Por Harvey Murcia
No se sabe qué es mejor, si pensar en acciones que nos ayuden a cambiar lo que pasa o esperar a que alguien se dé cuenta de que vamos de mal en peor.
En la otra esquina
Por Harvey Murcia
No se sabe qué es mejor, si pensar en acciones que nos ayuden a cambiar lo que pasa o esperar a que alguien se dé cuenta de que vamos de mal en peor.
En los últimos días, hemos descubierto cómo las guerras que vivimos, tanto en casa como en el extranjero, le apuestan a matar a los niños, justamente los seres más vulnerables de la sociedad. Sepelios a granel de chicos que sólo sueñan con un mundo que no cabe en ninguna política; en el monte, sus juegos se reducen a empuñar armas y repetir una ideología abyecta. Cada vez los niños asisten menos a los disfrutes de su edad para sufrir el flagelo de estar en este mundo.
¿Qué implica vivir hoy? Creo que los caminos que demarca el devenir permiten entender el panorama: o traficas con lo que se prohíbe, o abusas del otro para vivir de él, o te dedicas a trabajar desde pequeño para labrar tu futuro, o, si corres con suerte, algún mecenazgo puede ayudarte a que estudies y salgas adelante.
Y un niño ¿qué puede esperar? Los niños tienen poder de decisión para las mercadotecnias, por lo que se vuelven la presa de la economía; en los colegios la idea de niño es un indicador que permite evidenciar que se está cumpliendo la política pública o el plan de desarrollo municipal, o que ayuda a sustentar cómo se debe invertir el rublo educativo (que como sabemos, termina en el arca de unos pocos); pero como enuncia el espectador.com “Uno de cada doce jóvenes de América Latina y el Caribe no ha terminado la enseñanza primaria”; en las factorías se comprenden como la mano de obra no calificada y menos remunerada con la que se puede transaccionar".
Revisando las estadísticas y censos sobre cómo esta década ha modificado la idea de ser niño, me encuentro con estas escalofriantes estadísticas: “Cada año, 200 mil niños son abusados sexualmente en Colombia, según la Fiscalía general de la Nación”; “El 25% de los niños y niñas trabajadores de Colombia están vinculados al comercio, que incluye actividades como reparación de aparatos eléctricos, ventas callejeras, trabajo en plazas de mercado, limpiabotas, pequeños talleres de producción y otros trabajos callejeros”; “Cada 14 minutos se presume que se presenta un caso de abuso sexual contra un menor de edad en Colombia, que es denunciado. Se cree que la cifra de casos no denunciados es mucho mayor.” “El 13% de los trabajadores infantiles de Colombia está expuesto a largas jornadas de trabajo”.
Cuando las estadísticas y los números se vuelven un síntoma planetario, se evidencia una enfermedad en la sociedad. Es mejor empezar a cambiar el significado de lo que implica ser niño, antes de que esta herencia maldita nos deje sin ingenuidad, sin sueños, sin porvenir, sin infancia…
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