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EN MEDIO DEL MIEDO

Cartel Urbano
Réplicas del inminente
Por Carlos Salazar Cely
 
Réplicas del inminente
Por Carlos Salazar Cely
 
El miedo es utilizado por los gobiernos como medio de control, y aunque muchas ciudades del mundo se disputan el primer premio, Bogotá da lo suyo en la materia. El miedo en los medios de comunicación como siembra y luego- tras haberlo regado como una pandemia- la cosecha del uso y abuso de la intimidación, disfrazada de proteccionismo o de seguridad. Con el terror convertido en la bandera más “lógica”, la violencia y la represión son políticas fácilmente asimilables. El miedo es, entonces, una actitud saludable.

Lejos de soñar alguna solución para este problema de ética de poder personal y gubernamental, lo que me propongo es darle algunas herramientas para que- como los distintos gobiernos- utilice el miedo y la intimidación general a su favor. ¿Cómo podría usted, como uno de “los de a pie”, como un “ciudadano del común”, aprovechar esta siembra de miedo para recoger sus propios frutos?

Para que use la increíble cantidad de energía desplegada en la materia como defensa- no como una agresión, ni con la sevicia demostrada por los gobernantes de esta campaña terrorífica mundial-, aquí hay un trío de situaciones en las que el uso del miedo puede dar resultado en su favor. Las sugiero como ejemplo bogotano, no como regla general, y se trata, como decía, de un medio de defensa y no de agresión. Usted es, claro está, en cualquier caso, quien decidirá qué uso hacer de ellas, como del miedo mismo… del propio, del de su familia, del de su país, del de su ciudad.

Aquí va este trío de medios contra el miedo:

1- El miedo nace de lo desconocido, florece en la inexperiencia y en situaciones inesperadas. En Bogotá, las reacciones más usadas ante cualquier afrenta son el sometimiento o la lucha airada. No use ninguna. Utilice una estrategia propia, lejana a estos dos tópicos, para lograr su cometido, y sorprenderá a su agresor. Usar, por ejemplo, las mismas palabras que usaría el luchador airado, en un tono de sumisión, puede conllevar a resultados inusuales. Esta estrategia me ha permitido recoger asombrosos frutos ante testigos de jehová especialmente insistentes, jefes abusivos o amantes que se rehúsan a partir.   

2- Use la paranoia. Ser paranoico en lugares no violentos del mundo es algo extraño, pues el nivel de paranoia es mucho más bajo que el nuestro, pero aquí la paranoia- como en cualquier pueblo en guerra, gobernado bajo el miedo y la violencia- es un símbolo nacional. La cuidan más que al cóndor, créame. Úsela. Por ejemplo, para no tener que dar sus datos a un vendedor telefónico, porque no le conoce y podría tratarse de un ladrón. Esta respuesta frenaría a cualquier encuestador y dejaría congelado a un político en campaña. Podría librarle, incluso, del agente de cobranzas de la banca a la que haya tenido la fortuna de timar. Argumente este tipo de desconfianza, de hecho- con la destreza apropiada-, en cualquier situación de la quiera huir.

3- Use el miedo ajeno en defensa propia, en suma, porque el miedo es el padre de casi toda agresión. No se permita ser medido por la ira o el desajuste, evalúe a su agresor e identifique cuál es su miedo detonante. Esto le dará una perspectiva más real, la ventaja sobre su contrincante e, incluso, la posibilidad de ayudarle a superar ese miedo. Esto último, claro, sería un acto de amor de su parte y, por lo tanto, un triunfo sobre el miedo como medio, como política e, incluso, un triunfo sobre el miedo en sí mismo… En medio del miedo, entonces, use el amor. 

 

 
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