Ud se encuentra aquí INICIO Opinion Dulce O Vidrio
COMPARTIR ARTICULO EN:
M

¿DULCE O VIDRIO?

Cartel Urbano

 

Desde el ombligo
Por Gonzalo valderrama
 
El miércoles pasado se celebró, por enésima vez, “el día de las brujas”; o, como dirían los colombianos de bien, “el día de los niños”. Para los grinches octubrinos, como uno, ésta es la 2ª noche más infeliz del año, porque es aprovechada por un ejército de culicagados que, amparados en las tinieblas, salen de sus madrigueras a perturbar la paz nocturna de los adultos.

Uno está descansando en su casa, viendo los videos musicales del Congress Channel, cuando estos guerrilleritos con inmunidad preescolar se pegan del timbre para vociferar en el citófono ese canto satánico que dice… Triki-triki, Jalogüín/Quiero dulces para mí/Si no hay dulces para mí/Se le crece la nariz

¿Se dan cuenta de lo que estos versos “inocentes” son, en el fondo?... ¡Una extorsión, disfrazada de ternurita! Claro, como se trata de un mocoso analfabeto disfrazado de campesino zombi, con un bigote pintado con carboncillo y las alpargatas del abuelo muerto, ¿cómo negarse a darle un chocmelo, si los niños son taaan lindos?

Eso si no cantan la versión barra-brava, que remata diciendo… y si no me da/rompo un vidrio y salgo a mil… ¡Denúncielos ya!... ¡Colaborar paga!

Existe, incluso, una adaptación más “neutral”… “Quiero paz/Quiero amor/Quiero dulces, por favor”… ¿No quiere, también una limonadita de limón, cosa pueril? ¡Ja! La paz en este país no la han logrado 45 presidentes, en 200 años… ahora un tarrado de gomitas va a hacer que todo vuelva a la normalidad porque usted, imberbe de medio metro, se me puso una sábana con huecos.

…“Y si no me da, se le crece la nariz”… “¿Qué me está queriendo decir, niña pésimamente disfrazada de gitana con tenis? ¿Que si no le dono una docena de Garotos, me va a dañar la cara o qué?

Estimados padres de familia que acompañan a sus retoñitos a mendigar confitería por las calles… Ustedes están criando una generación de micro-delincuentes, que, si se les va la mano, el próximo año, lo estarán llamando a uno… “¡Buenas, señor Valderrama! Manda a decir mi mamá que tenemos a su novia amarrada en el garaje… Si a las 12 usted no deposita dos cajas de moritas en la cuenta de ahorros cero-cero-veintisiocho del Banco De Los Niños, se la devolvemos convertida en sándwich de jamón con pelo.

En estos días he pensado en varios métodos para deshacerme de estos pequeños intrusos de la manera más elegante y eficaz posible…

El truco de la piedra camuflada en el empaque de menta y las colombinas untadas de ají ya están out. Los niños contemóráneos han desarrollado un sistema digestivo que tolera mocos con tierra, papel cartón con mermelada de hígado… y caldo de gallina con refrescos en polvo de los que toma Fanilú.

Hay gente que les mete Desenfriolito o Asawin. Por si no lo sabían, esa joda los vuelve drogadictos; y después quién se los aguanta, con síndrome de abstinencia, timbrando a las 3 de la mañana, dentro de una semana… Señor, ¿tiene $1000 de Emulsión de Scott? Mire que no puedo dormir desde hace 3 noches, y veo mostros comepaletas.

Si quieren pasar una feliz noche de los no-niños, o sea…sin niños, yo les propongo dos alternativas.

1) Cumplirles sus exigencias literalmente… “OK, baby: Aquí tienes esta arroba de chicles. Trágala, y sabrás lo que es la úlcera del pegote en el colon.

2) Revolverles los dulces con laxante o alucinógenos... para niños, claro está. En el primer caso, sus padres se arruinarán con la cuentica de papel higiénico. En el segundo, los infantes no pararán de preguntar cosas del tipo: “Papi… ¿por qué tienes la cara tan fucsia? ¿Quién es ese niño que tienes en la oreja?”.

Hay que tener cuidado con los integrantes del frente Juan Matachín de las FIRC (Fuerzas Infantiles Recocheritas de Colmbia), mantenerlos a raya para que los 31 de octubre vuelvan al control de los adultos que no hacemos más que disfrazarnos de putitas, ratas, fantasmas, payasos y asesinos… y descerebrarnos con caña y anís disueltos el litros de alcohol… ¡cosa tan sana!

Por si las dudas… Yo no creo en brujas… pero una tía mía, sí.

 

 

 
Este es un espacio de expresión libre e independiente que refleja exclusivamente los puntos de vista de los autores y no compromete el pensamiento ni la opinión de Cartel Media S.A.S.

 

 

 

Comentar con facebook