Ud se encuentra aquí INICIO Opinion Decidiendo Creer
COMPARTIR ARTICULO EN:
M

Decidiendo creer

Cartel Urbano

 
Afuera tu no existes sólo adentro 
 
Por Turin Turambar de Carnaval toda la vida. Caricatura de Bizarrocomic.blogspot.com
 
Recientemente el científico Stephen Hawking afirmó que ante la inminencia de la postulación de una teoría del todo que explicaría no sólo la creación de nuestro universo sino su completo funcionamiento, unificando diferentes teorías que hoy no compaginan del todo, podemos concluir que Dios no existe.
 
Hawking es una de las mentes mas brillantes de la historia y tiene toda la autoridad para plantear sus ideas y llegar a sus conclusiones, estemos de acuerdo o no. Porque el problema en realidad no es ese, el problema es que carecemos de argumentos lógicos y razonables para refutar a Hawking.
 
Seguramente desde hoy veremos a pastores, curas, profetas y demás autoridades usando las más pintorescas razones para contradecir a Hawking y ninguno probablemente use argumentos que vayan más allá de los escritos en un libro santo (o considerado como tal), con interpretaciones literales y más gritos que lógica. Dirán que por eso Dios Todopoderoso, en su ira y justicia, condenó al pobre tipo a su parálisis y que esto no es más que una prueba de lo mucho que debemos temer a nuestro Creador.
 
Interpretarán partes de la Biblia e invitarán a quemar sus excelentes libros, pero ninguno esgrimirá media razón coherente para contradecirlo.
 
Yo tampoco lo haré.
No porque no crea en Dios, porque de hecho sí lo hago, pero no me siento al nivel de Hawking ni conozco tan profundamente sus razonamientos para establecer una discusión. Sin embargo, sí creo que el tipo se equivoca en una premisa básica: tratar de explicar el misterio de Dios a través de conocimiento humano es completamente errado.
 
Dios no es ciencia y para mí es irreconciliable en su esencia. El misterio de la ciencia se explica mediante leyes y teoremas que se demuestran y buscan universalidad, mientras el misterio de Dios se explica a través de la fe, y contrario a la ciencia, esta es única y personal, una decisión que implica un sí o un no. O crees o no crees, o consideras que no hay algo más que un simple revoltillo de materia dentro de nosotros o crees firmemente que hay un ser supremo, al cual nos podemos acercar de diferentes maneras (tantas, como personas hay en el mundo) y tratar de entender su plan.
 
Porque, al final de cuentas (y ya lo había dicho antes), la fe es un acto de la conciencia y por tanto es personal e interior, en tanto que la religión no es más que una imposición para mentes simples, a las que les cuesta acercarse de manera directa a Dios y que han cometido el error de hacernos creer que está afuera, cuando en realidad está adentro.
 
Porque Dios no es un ser que nos mira desde arriba sino desde adentro, porque en realidad cada uno de nosotros es parte de el y somos parte de su plan; por eso conoce todas nuestras sonrisas y anhelos, simplemente porque somos uno con Él, porque no es un padre castigador ni tampoco benévolo, sino la enorme fuerza de vida que nos une y que no podemos explicar en una ecuación. Cuando mucho esa ecuación, esa ciencia, es una manifestación humana de su divinidad.
 
Dios es incluso más que el bien y el mal, más que el universo mismo y más que una teoría del todo.
 
Pero tampoco podría explicar qué es Dios.
 
Y, sin embargo, he decidido creer.
 
Esto es fe.
 
*Canción recomendada para hoy: Afuera de Caifanes. 
 

Comentar con facebook