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CHOCÓ ES UNA MUJER MALTRATADA

Cartel Urbano
Cinestimulante
Por Diego González Cruz

Cinestimulante
Por Diego González Cruz


“La plata que uno le mete al Chocó es como meterle perfume a un bollo”, esta frase que escandalizo al país hace unas semanas, emitida por el diputado antioqueño Rodrigo Mesa, a quien además de adelantarle un proceso disciplinario en contra deberían propinarle un batazo en la cabeza; hizo que muchos colombianos volcáramos nuestra atención sobre un departamento que por décadas ha sido saqueado, ultrajado y abandonado a su suerte por los mismos politiqueros que después de burradas como la del mencionado diputado, salen a pedirle disculpas al pueblo Chocoano.


No obstante, los Chocoanos ya están habituados a esta situación, y saben de memoria que cuando los políticos y los foráneos fijan su mirada en ellos es para conseguir sus votos o para forrarse de dinero a sus expensas. Cansados de reclamar la presencia del estado, muchos viven apenas con lo justo, resignados a la corrupción de sus gobernantes y asediados constantemente por los actores del conflicto.


Y es en esta tierra empobrecida y a la vez inconmensurablemente rica, en donde el director y productor Jhonny Hendrix Hinestroza recrea el drama de una joven madre de familia que sonríe a pesar de las adversidades y que no en vano lleva por nombre: Chocó.


Chocó no sólo fue la película encargada de abrir la pasada edición del Festival Internacional de Cine de Cartagena, sino que además tuvo el honor de participar en la sección Panorama del Festival de Cine Berlín.


La película narra el drama de Chocó, una mujer de 23 años que lleva bajo sus hombros la responsabilidad de mantener a una familia de dos hijos menores y a Everlides, su esposo, un músico que sólo sabe tocar marimba, beber viche y jugar dominó. En la mañana ella se rebusca el sustento buscando oro en el río San Juan y las tardes las dedica a lavar la ropa de otras familias. Se acerca el cumpleaños de la pequeña Candelaria, y por primera vez Chocó le promete una torta, sin embargo, las cosas se complican al tratar de cumplir esta promesa, desencadenando consecuencias inesperadas para ella y toda su familia.
 
Con una puesta en escena casi documental, Hinestroza nos muestra la arrebatadora belleza de este departamento, de ahí el uso constante de planos generales. A la vez que suscita una reflexión acerca del maltrato a la mujer y los daños irreversibles que la minería provoca en el medio ambiente. Y además, deja un registro de una cultura cuyo legado es quizá la única herencia que, por derecho, aún les pertenece a los chocoanos.


A través de Chocó, una joven y aguerrida mujer, el director construye una analogía de su departamento. O en palabras del mismo Hinestroza: “ El Chocó es una tierra hermosa que al igual que está mujer da frutos grandes y fuertes. Es amplia y generosa pero no tiene quien la cuide, quien extienda sus manos y la labre al ritmo de una caricia. La tierra al igual que la mujer son maltratadas”.


Paréntesis. En abril un reporte señaló que en lo que va del presente año 17 niños han muerto a causa de hambre en el Chocó. En mayo el presidente Santos viajó a ese departamento a hacer presencia institucional y a prometer una inversión de cinco mil millones de pesos destinados a programas de acción social. Suena bien, pero habrá que ver.


Por unas semanas, esta película cuyo estreno esta programado para el próximo 3 de agosto, llamará la atención de todos los medios sobre el departamento más pobre de Colombia, después, como es normal, el drama de los chocoanos será reemplazada por un asesinato, un atentado terrorista, una violación, hasta que un diputado, un congresista o un concejal vuelvan a referirse al Chocó como imagino debe referirse Obama cuando piensa en Colombia, el culo del mundo.


  

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