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¿Y ESTA MIERDA QUÉ?

Cartel Urbano
En la otra esquina
Por Harvey Murcia
 
En la otra esquina
Por Harvey Murcia
 
La ironía existencial está al acecho en estos tiempos. Entiéndase ironía existencial como esa burla irresponsable que pone en evidencia estupideces y exceso de incompetencia “de los otros”. Siempre va acompañada de una frasecilla que termina por resumirla para resaltar que se ha sido víctima de su juego cruel. Lleguemos a la frase sólo con algunos ejemplos:
 
Un día soleado. Las personas caminan de un punto a otro, con el afán propio de las jornadas de trabajo. De repente, un accidente de tránsito: un transmilenio colisiona. Heridos, mirones, comentaristas de la situación. Una reportera gráfica llega a cubrir el accidente como cumplimiento de su deber. En esto, un policía llega y la trata como a una delincuente, al punto tal “que la inmoviliza en el suelo”. Y nosotros atónitos con la noticia.
 
En otra esquina de la ciudad, una “simpática” situación que sucedió en uno de los puentes peatonales de la ciudad; sé que la recuerdan. A mi me remitió al “tipo del tapabocas”. La respuesta (al igual que la del tapabocas) del ente encargado fue desconcertante; palabras más, palabras menos “la culpa es de la gente que está desvalijando los puentes y del tipo que se cayo, por no fijarse que allí hay un hueco”. Claro, si uno no tiene una vista 20/20, puede ser víctima de las circunstancias.
 
Como si esto no fuera suficiente, se adelanta una investigación a la tropa Fudra (Fuera de Despliegue Rápido). Al parecer algunos miembros de tan importante grupo militar vendieron un computador, unos discos y unas USB a los mismos a quienes se los incautaron: la guerrilla. La cosa es simple: confiscan los equipos a Alias Romaña, al parecer no realizan el respectivo protocolo de incautación. En cambio, se las regresan al guerrillero de las FARC por el dinero pactado, 200.000.000 millones de pesos.
 
O qué tal la fragilidad de nuestra moral: Catarina Migliorini, de 20 años, nos ha recordado que la economía sexual, si es pura y virginal, es el mejor de los negocios. Esta estudiante brasilera ha cobrado 780.000 dólares por su primera vez, asegurando: “yo soy muy romántica, y responsable con mi cuerpo”. Que viva el romanticismo del movimiento master card.
 
No podemos escapar de esta ironía existencial; he sido víctima de este juego macabro. Lo cierto es que estando en la Panamericana, sus empleados me siguieron por todo el local. Yo solo quería comprar un libro; al pagarlo, sus procedimientos me hicieron sentir como un delincuente. Puse la queja y la respuesta del supervisor fue clara: “usted entenderá, pero cualquiera puede ser un ladrón”. Boquiabierto lo mire, fijo, atento. Impotente me retiré.
 

Como se dará cuenta, la ironía existencial es ver que nadie asume su responsabilidad, que no se puede hacer nada cuando la culpa es de usted o mía, pero nunca de ellos. Por esto, cuando uno es víctima de ella, siempre se recurre a la frase, una suerte de eslogan, Y esta mierda, ¿qué? ¿La ha usado? Si es así, ha sido víctima de la Ironía Existencial.

 

 

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