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TWEET, TWITTER, TWITTEREST

Cartel Urbano
Desde el ombligo
Por Gonzalo Valderrama



Llevo más de 3 años en Twitter, desde el 22-02-09 por la tardecita. En el momento que escribo esta frase, mis estadísticas son: 8074 seguidores, 2461 seguidos (25 de ellos no me han dado follow-back. Sus razones tendrán. Ojalá no sean las mismas por las que yo nolo he hecho con 5588 de mis seguidores), inscrito en 368 listas (que van desde “gente” hasta “me caen como un culo”). Mi nivel de influenza en Klout es de 65… ¿Megadeths? #poetuit

El hecho es que el pasado 20 de agosto “logré” mi trino No. 50.000, cifra por la que ninguna empresa ofrece premios ni descuentos en supermercados.

Hace un par de años, @hyperconectado (http://www.twitter.com/hyperconectado), uno de los twíteres más populares en Colombia, escribió en su blog un post sobre su trino número 50.000 (http://hyperconectado.blogspot.com/2010/04/mi-trino-50000.html), en el cual reflexionaba sobre su experiencia en esta red de opinión-información. No, tía Gladis: Twitter no es una red social. Allí, como lo dijo el filósofo Jáider Villa, uno no viene a hacer amigos… aunque muchos de mis nuevos amigos han provenido de ese acuario de frágiles peces.

Por lo tanto, emularé a Camilo Andrés, y reflexionaré textualmente sobre lo que me ha pasado y me ha dejado de pasar, consecuencia de haberle dicho sí a tuírer.

Comenzaré, como lo harían muchos usuarios de esto, auto-citando un trino de mi propia inspiración: “Sí, es verdad que Twitter anula la vida social de algunos. A mí me la multiplicó. Todo es relativo”.

¡Ajá! En Twitterland aprendí que uno puede hallar gente igual o más rayada que uno, gente real que muestra su lado más íntimo en 140 caracteres o menos. Muchos dicen que, en este continente virtual, sus usuarios lo que muestran es una fachada… y es verdad, hasta cierto punto, ya que no se trata del 100% de la población. Doy fe de que aquellos a los que sigo me muestran, día a día, su verdadero ser mental y sensible, sus miedos, sus taras, sus intimidades y sueños. Todo un banquete para un voyerista-altruista. Es básicamente como ponerse el aparato lector de mentes de Ciudad Gótica que inventó el Acertijo en Batman Forever. La locura china.

Muchos dicen que les da pereza entrar a Twitter, porque la gente no escribe sino pendejadas. Amigo twítere: Esto se debe básicamente a que sólo sigues pendejos. Otros dicen que qué gracia tiene enterarse de lo que piensa un montón de extraños, y contarle a un montón de extraños qué piensa uno. Yo digo: de eso se trata la vida, bobis. Nadie conoce a nadie, en realidad. Todos somos caníbales potenciales de nos. Si no te interesa lo que piensan los demás, y no te interesa que los demás se enteren de lo que hay en tu porra, quiliorself… ¿A qué has venido al mundo?... ¿A ver TV?

Twitter es una TV personalizada, con canales cerebrales que andan encendidos las 24-7, una vida paralela nutritiva y paliativa que me abduce de la realidad. Eso a lo que los expertos llaman “realidad” es una convención para justificar la punta del iceberg de la tal vida: rumba, fútbol, almuerzos, paseos por la playa, escalada en roca, sexo, accidentes automovilísticos, etc. Eso también es un tipo de alienación, como todo. Cada quien tiene el libre albedrío de ver en qué desierto se extravía. Todo es placentero, todo es tortuoso, todo es raro, todo es normal. “No tener vida social no es sinónimo exclusivo de foreveraloneness. También es sinónimo de que la gente, allá a fuera, es horrible” #trinoviejo

Yo, al igual que muchos, entré a Twitter porque entendí que este medio de comunicación podía servirme de tablero de ejercicio de líneas humorísticas concisas (one-liners, que llaman los gringos), como lugar para disparar micro-lingotes, como muro de lamentaciones, como mercado internacional de pareceres, como canal de coqueteos, como trapo de eyaculaciones precoces, espejo universal de lo mal que anda el mundo, gracias a ti, desconocido lector.

Remataré estas obligadas 700 palabras que me corresponden por columna con una frase de 140 caracteres, para ser cabal y coherente con mi tema de la semana:

Twitter: paraíso del que prefiere compartirse con el mundo desde su soledad en vez de desgastarse solo entre la multitud #nuevasdefiniciones

Atontamente: @monobio 

 

 

 
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