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Cartel Urbano
Desde el ombligo
Por Gonzalo Valderrama
 
Desde el ombligo
Por Gonzalo Valderrama
 
Resulta que @BenedictoXVI, a principios de esta década (¿la última?), en su esperanzador mensaje del día de los inocentes, dijo, en italiano alemanizado, que todos nos iremos de glúteos pa’l estanco si no enderezamos el camino y nos portamos bien, como dijo Moisés que dijo Yaveh hace un par de eones, en el monte Everest. Que si seguimos jalándole al satánico egoísmo, la ruina mundial llegará, y será el fin, por fin.
 
No me voy a meter con la religión… o sí, pero sólo un poquito, porque es bendito. Hacerlo en medios masivos digitales es algo peligroso; y la gente creyente (en eso) se pone como susceptible de ser susceptible. No quiero tener un millón de enemigos que me impidan cantar. Yo lo que quiero es hablar de mi tercer tema predilecto: el fin, my only friend.
 
Cuando yo era chiquito, hace más de tres décadas, caí en cuenta de que esta vaina llamada “vida-en-el-planeta-tierra” no tenía sentido, que todos se odiaban entre sí, que mi mamá no me iba a dar la bicicleta cross de cumpleaños, y que Julieta, la niña bonita de la cuadra, nunca, nunca, iba a ser mi novia. El karma la ha hecho ser madre de tres niños igualitos a mí cuando tenía la edad en la que de ella me enamoré. Así que me dediqué a la dulce desesperanza, y aprendí a sacar lucro, sonrisas y sonrojos de ella.
 
Cuando yo era grande, hace dos años, constaté que la cosa no iba a cambiar; que el hambre africana, la pobreza tercermundista y la ignorancia elitista seguirían vivitas y coleando por los siglos de los días, aún después de la extinción de la especie humana, una de las tantas pobladoras de esta roca cósmica.
 
Pero luego, en una revista de peluquería me enteré de que un asteroide de tamaño departamental se acercaba a la atmósfera a velocidad de buseta intergaláctica y caería a orillas de cualquier playa latinoamericana para hacernos añicos, a punta de tsunamis y tropipop, en 2012 por la tardecita.
 
Para rematar, una vecina de mi vecino me contó que los Mayas (dueños precolombinos de la franquicia de Discovery Channel en Centroamérica) le dijeron que, en ese mismo año, los terrícolas habremos de decidir si seguimos en las mismas (mintiendo, robando, matando, respondiendo encuestas y deseando al hombre de la prójima) o nos acabamos de acabar a puñaladas mentales por Equis o Yeah motivo.
 
El fin está cerca… y lejos el principio, hermanos y hermanas. Las pirámides más sólidas, incluso las nutricionales, se desploman, haciendo temblar a los bancos más endebles. Las reinas de belleza se convierten en personas influyentes de la opinión pública. Cerati, allá. Arjona, allí. La estimulación temprana está yendo tan atrás, que ya se está estimulando al bebé desde antes del momento de su concepción. La globalización está siendo tomada tan en serio, que, dentro de poco, el mundo volverá a ser plano, como un globo pinchado.
 
Así que el mensaje papal de Benedicto, el décimo-sexto, en estos tiempos de efervescencia y entibiamiento global, viene a ser una verdad de Perogrullo XV. El mundo está que se acaba desde que el primer homo sapiens produjo la primera chispa con un par de piedras prestadas por el vecino pirómano… y si no hacemos algo antes del siglo XXV de nuestra era, el de Buck Rogers, la cosa se va a poner fea. Bennie: si lees esta columna, please, no nos asustes con más apocalípsises y dinos ya, de por tu dios, cómo evitarlo, que el tiempo corre, y ya viene la lluvia de aerolotes. 


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