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VAMOS A LA "BITCH"

Cartel Urbano
En la otra esquina
Por Harvey Murcia Quiñones
 
En la otra esquina
Por Harvey Murcia Quiñones
 
Cuando cursaba el colegio, mi mamá me decía reiterativamente: “mijo, no olvides que el inglés es importantísimo, igual que nuestra lengua materna”. Palabras que para mí no tenían importancia. Unos docentes acartonados, medio inquisidores que habían expulsado el espíritu de la lengua para dar paso a la chabacanería del glamour y la in-postura fueron los que me hicieron reconocer la importancia del idioma y me iniciaron en el aprendizaje.
 
En la universidad, como estudiante de pregrado, adquirió más fuerza el interés por otra lengua. Aprender un idioma sí que era importante, como lo había dicho mi madre. Si lo dudan, bien pueden preguntarle a Dania Londoño, la misma “dama de compañía” que hoy tiene en boca de todo el mundo el sistema de seguridad del presidente Obama, la moralidad amarrada de nuestro país y lo sobresaliente de la Cumbre de las Américas.
 
Ella, chica que encaja perfectamente en el estereotipo de mujer de culebrón latinoamericano, amante de la vida fácil, dispuesta a “mamarse” cualquier situación por lograr el sueño del ascenso social y la buena vida, ha perdido de vista lo fundamental que implica ser una dama de compañía”,  dama-mundo: saber manejar la lengua.
 
En la entrevista que concedió a la W-radio, Dania fue enfática en expresar su percepción sobre los norteamericanos. La fragilidad del servicio secreto de uno de los hombres más importantes del mundo, por una mujer con atributos y sonrisa caribeña. Pero lo que sí quedó claro en la entrevista es que todo es un mal entendido.
 
Cuando a la protagonista del prosti-gate le preguntaron cómo empezó el romance, sin pestañear describió con lujo de detalles la situación. Que en el bar, que luego me dijo, que yo le indiqué, que salimos, que los condones, que la botella de trago, que llegamos al hotel… y allí, justo en este momento de la entrevista, Londoño expresó: “cuando le dije que me pagara, el gringo me dijo let´s go beach; yo me molesté, como así que váyase perra”.
 
Es posible. Puta y playa en inglés se escriben diferente pero tienen un parecido fonético que puede confundir a cualquiera, incluso a Dania, experta en el “uso de la lengua”.
 
Entonces, mientras el americano trataba de tener un gesto gentil con su dama de compañía, propio de los “huesos sentimentales” producidos en Hollywood, ella de manera violenta responde y le increpa por el insulto proferido. 
 
Por todo lo anterior, use la lengua, úsela bien, de este modo podrá evitar malos entendidos. Bien nos lo han enseñado políticos, ex reinas de belleza, prostitutas o actrices porno, entre otros.  


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