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EL TAMAÑO SÍ IMPORTA

Cartel Urbano

Blasfémina
Columna de María Ximena Pineda
 
El tamaño sí importa, no nos digamos mentiras. Que las colombianas nos conformemos con otros talentos que no se miden en centímetros es prueba del triste panorama sexual que nos tocó afrontar, por desgracia. De acuerdo a varios estudios científicos, la raza negra es la mejor dotada y los asiáticos lo tienen chiquito, mientras nuestros coterráneos chibchas se disputan algún lugar en el medio del ranking con razas quizá mejor equipadas como la germánica.
 
Debido a lo polémico y delicado del tema, tuve que recurrir a un "exhaustivo" trabajo de campo para confirmar mis sospechas acerca del tamaño del falo chibcha, en otras palabras decidí agarrar el toro por los cuernos para que no digan después que esto es solamente especulación. Si no recurriera al trabajo de campo tendría que limitarme a analizar el comportamiento del colombiano que, por lo general, va orondo pretendiendo tenerla más larga que la del Tino Asprilla. Para ser realmente objetiva tuve que hablar con voces extranjeras.
 
Mi fuente de primera mano me ayudó a recolectar datos valiosos. De origen judío -americano, enfrentó gravísimos problemas al no encontrar preservativos de su tamaño en tierra muisca. Luego sufrió la misma decepción con preservativos españoles así que tuvo que cruzar la frontera hacia Francia y buscar unos de su tamaño pero tampoco lo logró, ni siquiera en los sex shops cercanos al Moulin Rouge: tamaño problema.
 
También se vio muy sorprendido cuando en Colombia le ofrecieron favores sexuales por 5 dólares, un precio muy bajo desde su perspectiva económica, pero le expliqué que quizá la tarifa variaba por centímetros.
 
Hasta este momento, los datos que evidencian el limitado alcance de miembros tropicales como el muisca, o ibéricos o incluso galeses son hechos factibles como las tallas de condones (¿Quién ha visto que vendan Today XL?) y las bajas tasas que se ofrecen por los servicios sexuales en el tercer mundo. Sin embargo, no quiero sobrevalorar el tamaño del falo masculino pues aunque es muy importante no lo es todo en la vida.
 
Si bien el tamaño importa para algunas románticas todavía prima el preámbulo, el cortejo. El amor. Luego de entrevistar a varias mujeres de todas las edades pude identificar un sentimiento general de frustración en cuanto al desempeño romántico del macho latino: infiel, mentiroso y culebrero. Otra muestra que tomé, un grupo de mujeres casadas con extranjeros nórdicos, demostraron estar contentas y enamoradas sin amenazas de infidelidades y sobretodo satisfechas en la cama.
 
Sin embargo no puedo desechar la idea de que existan machos latinos fieles, románticos y buenos amantes, con falos incluso superiores a los de razas africanas según les he escuchado con frecuencia a varios paisanos. Príncipes azules de alpargata, romeos de recio gen muisca. Sigo esperanzada en encontrarlos, son como una especie de eslabón perdido, un factor x de un gen olvidado.
 
Sin la posibilidad de estudiar más a fondo estos especímenes latinos bien dotados e idealmente reproducibles debido a su escasez, sigo estudiando al hombre nórdico con suma atención, un hombre que no merece estar estrangulado dentro de látex locales. Quizás este estudio sirva como material inspirador para que nuestros coterráneos acepten que su talento es el factor XS y exploten otras maneras de hacer felices a sus coterráneas antes de que otros se las lleven a poblar Canadá o Noruega.

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