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ÁNGEL DE LA GUARDA DEL PROCURADOR ORDÓÑEZ

Cartel Urbano
Ecuación de Valenzetti
Columna de Camilo Martínez
 
Ecuación de Valenzetti
Columna de Camilo Martínez
 
Todos los días voy a la iglesia y gasto una monedita para iluminar una veladora. Pido tener la sabiduría de entender las declaraciones del Polo Democrático Alternativo contra nuestro personaje bíblico nacional: Alejandro Ordóñez; los amarillitos se oponen, no aceptan, no quieren la reelección de su majestad Ordóñez como procurador. No puedo comprender cómo se atreven a rechazar un dogma ya instaurado: Alejandro Ordóñez nos está salvando de nosotros mismos, en su brillante armadura de cruzado.
 
Qué tal estos, ahora dicen que el procurador tiene actitudes negativas hacia la homosexualidad y los derechos de la mujer ¡Qué cosa más absurda! Lo acusan de combinar su labor pública con sus creencias religiosas; hasta uno de sus empleados, Daniel Sastoque, se atrevió a lanzar una tutela contra el procurador, solo porque nuestro santísimo Ordóñez desea salvarlo del infierno por profesar otras religiones. No se preocupe Doctor, yo estoy para defenderlo, defenderlo, si es necesario, con el arma más poderosa: La palabra. La palabra del señor. Y no se desespere, pues en las doscientas y tantas páginas de mi biblia escolar Dios habla hoy, hay suficiente letra para lanzarle al Polo.
 
Mi fe en este país se elevó con las declaraciones del senador José Darío Salazar Cruz cuando dijo que el procurador era "un conservador convencido, con mucha tradición y con mucha raíz", refiriéndose a una posible candidatura para el 2014. Por supuesto que el procurador tiene mucha tradición y raíz ¿Cómo, entonces, se podría explicar que tenga la mentalidad de hace un par de siglos atrás? Tal vez ninguno de nosotros nos dimos cuenta, y el procurador siempre ha estado entre nosotros, como un matusalén del siglo XXI. Desde décadas atrás, ayuda a la iglesia y al partido conservador a instaurarse en el poder. Los buenos viejos tiempos, que fueron injustamente llamados "La violencia", otro término de mamertos que no se dan cuenta que ese apelativo podemos ponérselo a cualquier época de la historia de Colombia: ya sea hace un mes, en los tiempos en que los niños aprendían con los dumies en televisión nacional o hasta cuando nuestras madres se desinhibían con menudo.
 
Si en el tarjetón veo la foto con aureola de Ordóñez, voy a plasmar una equis enorme en su sagrado rostro, y la retiño con toda mi voluntad. No puedo esperar a decir "habemus presidente", cuando de la casa del procurador salga humo blanco celebrando su victoria presidencial. Y no es nada descabellado, pues ya fuimos una sede de la gira de espectáculos y conciertos que ofreció la ampolleta con la sangre de Juan Pablo II; Si esto no es una forma de curar el alma pecadora de esta nación, despertando a todos para que apoyen al procurador en cuanta candidatura y reelección se plazca en participar (me plazca a mí y todos sus devotos), entonces no me queda más que rezar, subir a Monserrate y realizar bautizos sorpresa a los peatones para salvar esta nación.
 
Ojalá yo hubiese abierto los ojos en el pasado. Ya hace años habría descubierto la figura de Ordóñez y mi santa misión de defenderlo. Me imagino entrando a su morada y rompiendo teléfonos chuzados, descubriendo micrófonos y golpeando funcionarios del DAS que se atrevían a escuchar de forma ilegal sus conversaciones, con el fin de conocer los fallos de la procuraduría y aprender la forma correcta de rezar el rosario.
 
Me declaro ángel de la guarda del procurador, no lo desampararé ni de noche ni de día. Es más, si aprueban el matrimonio gay en Colombia, me comprometo a pedir su mano para cuidarlo y protegerlo hasta que la muerte nos separe.

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