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POLVOS Y AMORES POR INTERNET

Cartel Urbano

Por Alejandro Córdoba Springstübe

 

 

 

 

 

 

 

El miércoles pasado una mujer me dijo que yo era el hombre más cochino que había conocido. Supongo que se refería a una historia en la que hice "porquerías" con una mujer que no era de su gusto. Me deprimí. Pero no puedo odiarla ni decirle nada malo. Estaba buenísima. Sin embargo, me siguen doliendo sus palabras.

¡Un momento! Interrumpo esta columna para decirles que hay una historia a bordo. Quiere hacer parte del show. Empieza a hacerse susurro y se mete en mi oído. Nació un bebé. Una nena hermosa. Su mamá la adora. Decide ponerle el precioso nombre de Salmonella, que suena italiano. Mientras escribo esta frase la niña crece dos años, tres, cinco. Su madre se preocupa: es hermosa, pero tiene un aliento horroroso.

Volvamos: creo que tendré que preocuparme cuando sean muchas las mujeres que me digan cochino, asqueroso. Cada vez engordo un poco. Me canso subiendo escaleras. Pero aún hay alguna perdida que voltea a mirar. Sin embargo, recurro a modos alternativos de conocer gente. Casi todos mis amigos están casados. Veo poco a los que no se han echado la soga al cuello. Ir a tomar solo en un bar me sale caro. No me gustan las fiestas de solteros. Conversar con alguien en la calle está mal visto. Tocó en internet. 

¡Otra vez vuelve Salmonella! "Ya tiene quince. Es hermosa hasta no poder más. Rubia. Ojos tan claros que parecen amarillos. Son brillantes. Pero nadie la quiere. Tiene un aliento espantoso. La madre busca ayuda profesional. Exámenes médicos. ¿Un problema intestinal? ¿Problemas en la boca? ¿Una infección? No. La quinceañera estaba en perfecto estado de salud. Y seguía con su nauseabundo mal aliento: a pedo en ducha, a vómito expulsado por la nariz, a chucha en vestido de paño". 

Leyendo un artículo de Virginia Mayer, descubrí que la moda de conocer a alguien por internet felizmente se va extendiendo. Es lógico. Tiene que chocarle a los conservadores -los que piensan que toca casarse con la hija de "Cortés Irisarri de Mendizábal" porque la mamá era amiga de tu mamá y porque son personas educadas y de mucha influencia-, para ellos sólo es posible conocerse en una exhibición de arte en Nueva York o en un coctel en la casa de un ex general en el barrio los Rosales.

Salmonella vuelve al ataque. "Logró perder la virginidad. Tuvo un novio Estudiaba en la Universidad. Tendría veinte años. La asedió. Ella se mostraba tímida. No hablaba casi. Decía que estaba enferma. Se tapaba la boca para poder hablar. Supo ocultarlo. Cuando su pretendiente pidió noviazgo ella dijo que sí, pero no le dio beso. Fueron a la casa, ella vivía en un apartamento compartido. Se desnudaron. Era una diosa desnuda. Ella se lanzó sobre el cuerpo adorado y simuló besarlo en el pecho. Hicieron el amor. Él le buscaba la boca. Cuando llegaron al clímax, de dolor y placer para ella, de placer para él, los bloqueos de la joven se fueron al piso. Accedió al beso, era una forma de darle las gracias".

Cuando uno se inscribe en esas páginas para conocer gente, se tiene una sensación de ser un perdedor a la hora de conquistar: pero están equivocados los que creen eso. Internet ha dado cercanía a las personas. Si alguien ha tenido la fortuna de ver la película colombiana "Alma Provinciana" de Félix Rodríguez, del año 1925, se dará cuenta que el amor era muy duro para algunas personas hace algunos años. Un despecho podría costar la soltería si el lugar en que se vivía es un pueblo pequeño, con pocos habitantes. La soledad es espantosa. En las ciudades podría ser igual si uno tiene la mala fortuna de ser distinto a los borregos que se emparejan para probar sus dotes reproductivas.

En internet no sólo se conocen los "weirdos", también las personas normales, que duermen, cagan y comen arroz cada vez que pueden. Tal vez uno de esos ridículos cosplays, que se disfrazan de Goku, encuentre a una bella cosplay en otra región del planeta y se casen. Es una forma de unirnos más, de rechazar esa posición conformista y cómoda de los que tienen pareja asegurada porque son hijos de ministros y estudiaron en Harvard. Ellos son los que dicen que hay psicópatas en esas páginas… pero respondemos que también en los bares de Bogotá hay mujeres muy hermosas y bien vestidas que disuelven en el trago unos sobrecitos de escopolamina en polvo.

"Salmonella está herida. El hombre la miraba de una forma extraña. Le dijo que se había equivocado, que tenía novia. Después del beso el hombre quedó consternado por el aliento: como si todos los olores más nauseabundos del planeta hubieran nacido en esa caja de Pandora que parecía boca. La mujer era perfecta, bellísima. Pero el hedor la convertía en el ser más espantoso de la humanidad". 

Yo, en la misma página que nombró Virginia (OkCupid), conocí a una mujer de la que me enamoré. Hermosísima. Aún no puedo olvidarla. Perfecta. Con sus traumas y las imperfecciones normales que tenemos todos. Pero creo que no la voy a olvidar nunca. Otra, en Badoo, que resulta ser una página un poco ordinaria: abogada de la Universidad del Rosario, morena, con casa, carro, un cuerpo de modelo, uno de los rostros más hermosos del mundo, tan culta que daba vergüenza hablar con ella, de origen español, con unos ojos grandes color miel y de pestañas larguísimas. No digo más. Sé que internet tendrá futuro para hacer conocer a personas que puedan quererse. 

"Salmonella se inscribió a una página de internet. Un hombre gordo y depresivo le escribió. Era griego: se llamaba Colitis. Tenía un problema de sudoración. Ni siquiera olía mal. Ella, sin asustarse, cansada de tantos rechazos, le escribió: tengo mal aliento. El piropo fue devuelto con otro piropo: yo sudo como bestia. Se conocieron. Se rieron, se hicieron cosas muy ricas, el hombre le besaba mucho la boca, ella se bañaba en el sudor de él. Estaban enamorados porque eran únicos, no había ninguna pareja como Colitis y Salmonella".

 

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