MUJER BONITA TIENE PERRO CHIQUITO

Por Alejandro Córdoba Springstübe
Tal vez un objetivo oculto de los reinados de belleza es tranquilizar a las mujeres feas: “sí, todas las mujeres bonitas son brutas, y ya podemos vivir tranquilas con la buena porción de inteligencia que nos dieron”. Por eso, cuando encuentran a una mujer hermosa en demasía y que, para colmo, tiene inteligencia excepcional, se sienten indignadas. Es una injusticia. Entonces aparecen las malas virtudes de las mujeres bonitas: “si escala posiciones no es por inteligente sino por puta”.
Este sadismo social es parecido al que ejercen los hombres, o los traquetos, que tienen automóviles caros y disfrutan viendo a otros hombres, galanes sin chequera y sin sombrilla, cogiendo bus o, en su defecto, viajando a pie y mojándose en la lluvia. No hace falta mencionar la euforia que les causa saber que otro hombre, que le gustaba a su mujer, ha entrado en el mundo LGBT.
Pero, ¿cuál es la vida de la mujer bonita? ¿Qué derecho tengo yo, como hombre, a inmiscuirme en su mundo? ¿Sufren? ¿Son perseguidas? ¿Disfrutan de un mundo que se rinde a sus pies? ¿Han establecido un universo al que podría llamársele dictadura de la belleza? Sólo puedo tener sospechas. El mundo no se divide en feos y bonitos: pero las miradas de los hombres y las mujeres sí lo dividen así.
Ignoro cómo puede ser el futuro de una niña que nace hermosa, pero supongo que es fácil si no nace pobre. Tendría que evadir tres tipos de depravaciones: el familiar borracho que quiere abusar de ella; el traqueto que la saca de su pueblo y la forra en silicona, y el sicario que la embaraza rápido. Así que si nace hermosa es mejor que sea adinerada. Tal vez es mejor que tenga las ochenta niñeras que le ponen en las casas de los multimillonarios, para que no suceda lo que también puede pasar en un hogar humilde: como la mamá está amamantando al recién nacido que sostiene con la mano derecha, revuelve una sopa con una cuchara en la mano izquierda, le da una patada a otro hijo que está comiendo mocos y mugre en el suelo, a la vez que grita al mayor que acaba de darle un mordisco a otra niña y tres patadas a los otros dos hermanos, no se da cuenta que su hija, de cara muy hermosa, acaba de voltear un olla de agua hirviendo que le cae en el rostro y destruye su belleza para siempre. Ese es otro riesgo.
El resto de su vida, posterior a la adolescencia, es poco relevante. Vean cualquier película gringa. Todas son rubias, bonitas, populares, líderes, porristas, novias del jugador de rugby, se la montan a la nerda gafufa y todas son aburridísimamente hermosas y predecibles.
Pero hay unas excepciones sorprendentes en esta fauna:
La primera es la tan vilipendiada mujer bonita e inteligente: un ejemplo es la actriz porno Asia Carrera. ¿Cómo puedo decir que una actriz porno es inteligente si sólo utiliza su vagina? No lo digo yo, lo dice su biografía: estudió piano en su infancia; interpretó a Bach en el Carnegie Hall a los 15 años; a los 16 años enseñaba inglés en Tsuruga (Japón); ganó una beca universitaria en la Universidad de Rutgers; tiene un coeficiente intelectual de 156, cuatro puntos menos que Albert Einstein; se precia de ser la “nerda del porno” pues a finales de los años noventa creó su propia página web, con los códigos, y realizó la edición de las fotos; y pertenece a una organización internacional de superdotados a la que también pertenecieron Isaac Asimov, Quentin Tarantino, Martin Cooper (inventor del teléfono celular) y el escritor Roger Zelazny, entre otros.
Pero también hay ejemplos no tan afortunados. Algunas mujeres de belleza impresionante consideran que estudiar es difícil, no les quito ni les doy la razón. Sólo que puede vérseles en manada en las universidades: la futura presentadora de noticiero tiene un enjambre de hombres arrechos dispuestos a hacerle tareas a cambio de migajas. Si al menos se dignaran a ofrecer el coño se graduarían más rápido.
Otras posan de feministas y de rebeldes, quieren libertad absoluta para la mujer en todos los aspectos. Estoy de acuerdo. Pero a la hora de recoger todos los beneficios de ser una mujer trabajadora, líder, emprendedora, jefe de hogar, se olvidan de algunas responsabilidades que tiene la equidad de género: pagar la mitad de la cuenta en los restaurantes. Si ya eres trabajadora y tienes poder adquisitivo, es tu obligación. Si no eres tan rebelde como presumías, búscate un marido que te gaste… y que te pegue.
Las mujeres bonitas, tanto como las feas, son idolatradas y odiadas. Pero no hay demostración más contundente de su condición frágil y simple que la obsesión por tener un perro pequeño, especialmente chihuahuas. ¿Ejemplos? Tinkerbell, de Paris Hilton; Bibit y Lucky, de Britney Spears; Bambi, de Belinda; Oliver, de Rihanna; Siesta, de Jennifer Love Hewitt, entre otros. ¿Quieren domesticar la belleza natural guardando a sus perritos en el bolso cuando van de compras? ¿Están de moda? Tampoco puedo responderlo.
Me dirán que hay muchas mujeres ni feas ni bonitas que también compran perros pequeños, que Belinda tenía un rottweiler, que Miley Cyrus tiene un Alaska, que alguna de las que enumeré es fea, que también hay perros medianos. Pero, ¿por qué hay tantas mujeres bonitas con perros pequeños? ¿Es algo psicológico? ¿Qué tienen en la cabeza las mujeres bonitas? Sería sencillo contestar la pregunta diciendo que son brutas. Pero no bastan esas engañifas de los reinados de belleza, ahí les toca responder inteligentemente. Pero, ¿qué pasa cuando no les toca?
Para los que estaban obsesionados con que yo buscara un tema grande, mejor les dejo este tema chiquito, el del perrito de cartera. Saco conclusiones pequeñas o no saco ninguna como las respuestas de las reinas de belleza. Mejor no ser tan pretencioso. ¿Qué significado tiene que ahora Paris Hilton tenga un cerdo de mascota cuyo nombre es “Princess Pigelette” o que David y Victoria Beckham tengan a “Pinky” y “Perky”, dos microcerditos de 1 400 dólares? ¿Cómo recogen los excrementos? ¿A quién le pagan? ¿Duermen con ellos? ¿Sus emanaciones han cambiado el clima? ¿Tiene eso algo que ver con la transmisión de la gripa porcina a los humanos? Que respondan las reinas.