
Graciela Sacco. Nada está donde se cree...
La argentina Graciela Sacco estudió Licenciatura en Bellas Artes en la Universidad Nacional de Rosario, donde luego se desempeñó como docente por más de diez años. Es una artista que ha alcanzado un amplio reconocimiento en el plano internacional, con recurrentes participaciones en ferias como la de São Paulo, Mercosur, La Habana, México, Venecia, Shanghái y Ushuaia. En sus obras se destacan las acciones e intervenciones que ha realizado en el espacio público de diferentes ciudades, además de su constante exploración con técnicas fotográficas, instalación y video. En 2002 y 2012 recibió el Premio Konex al mérito y en 2001 y 2003 fue elegida Artista del Año por la Asociación Argentina de Críticos de Arte.
En el año 2014 el Museo de la Universidad Nacional de Tres de Febrero de Buenos Aires, MUNTREF, organizó la primera muestra antológica de la obra de esta artista, titulada “Graciela Sacco. Nada está donde se cree…”, curaduría de la investigadora Diana B. Wechsler. El Museo de Arte del Banco de la República en Bogotá presenta ahora esta exposición, que brinda un panorama completo de los temas asociados a la cotidianidad urbana, las migraciones y los exilios, que la artista ha enfrentado con agudeza a lo largo de su carrera. Graciela Sacco adapta sus obras a las particularidades del espacio arquitectónico con el fin de ofrecer al público encuentros sorprendentes y una experiencia expositiva conmovedora.
La obra de Graciela Sacco se fundamenta en profundas investigaciones teóricas y prácticas. Ha estudiado los movimientos artísticos conceptualistas y las producciones de arte múltiple en su país, que desde los años setenta han cuestionado las políticas represivas y la desigualdad. Ha desarrollado estudios sobre procesos fotosensibles, que la han llevado a perfeccionar técnicas de impresión de imágenes heliográficas sobre superficies y objetos diversos como cubiertos, cometas, globos, maletines o maderas encontradas.
En las obras de la serie M2 construye espacios en los que el espectador puede sentir experiencias de encierro o desplazamiento. En sus instalaciones con sombras o impresiones sobre tablones de madera involucra al visitante entre manifestaciones populares de alguna ciudad o filas de personas esperando algún trámite. Mediante la fragmentación de la imagen la artista reflexiona sobre la pérdida de individualidad y el modo como las utopías, deseos y luchas se excluyen de la historia.








