Esta es la historia de un gran esfuerzo de documentación y visibilización de artistas en prisión que imaginan un país distinto y luchan en defensa de sus derechos. Están cansados de la miseria y, por eso mismo, no paran de crear: hacen esculturas con pastillas de jabón, escriben libros de poesía en papeles de cigarrillos y rapean sus canciones por teléfono.