Se acomoda en un sofá rodeado de acetatos, dándole la espalda a un tornamesa reluciente que sobresale entre el mobiliario austero de la sala de su luminosa casa, plantada en un vecindario caliente del centro de Bogotá.
Han pasado tres décadas desde que a los trece años unos amigos lo invitaron a una miniteca en Engativá. “Ahí supe que yo también podía bailar”. Pero fue en 1984 cuando una revelación lo tomó por asalto mientras veía por televisión la ceremonia de los Grammy en la que el jazzista Herbie Hancock ganaba una estatuilla por su canción Rock it. “Me impactó observar a un grupo de bailarines que acompañaban a Hancock y que se movían de una forma que yo no había visto antes”.
En el 88, Nelson David Pedroza comenzó a ser conocido en la escena del hip-hop local como Dj Fresh. Su carrera como b-boy arrancó en el bar Rumba Latina. Por esa época, Fat Boys era uno de sus antojos musicales y las escaleras de los cinemas del Embajador eran la pista de baile que Fresh y otros breakers colonizaban con sus enormes grabadoras. También bailaba y mezclaba en Tropidisco, Kronos y Estudio 51.
En el 2000 grabó un casete con sus mezclas y le sacó copias, una de las cuales llegó a manos de los Aterciopelados, quienes incluyeron un trozo de su música en el disco Gozo Poderoso; y desde entonces llama mixtapes a los cinco casetes TDK de 90 minutos que ha grabado.
En los próximos días se presentará en varias ciudades europeas con Esencia Urbana, su nuevo grupo de hip-hop, reggae y funky.
¿Por qué decidió crear un espacio de hip-hop en el Septimazo?
Un día salí al Septimazo y me di cuenta de los espacios artísticos que llenan ese recorrido; entonces, decidí sacar mis equipos el viernes siguiente, invitar a unos b-boys y un MC. No imaginé la acogida que tendría el espacio.
¿A qué breaker se le quita el sombrero?
A Crazy Legs, un bailarín que ha aparecido en varios documentales, torneos y películas.
Usted ha compartido escenario con Gotas de Rap, La Etnnia y Asilo 38. ¿Con quién más le gustaría presentarse en vivo?
Con Bomba Estéreo. Los conozco desde cuando se llamaban AM 770 y fusionaban música afrocolombiana.
¿Qué le imprime usted en particular al hip-hop?
Cumbia, porro, salsa, sin miedo a experimentar. Es bueno generar un estilo propio, crear pasos de breakdance, proponer movimientos nuevos.
¿Cuál fue su última adquisición musical?
Un clásico llamado Planet Rock, de Afrika Bambaataa, de 1984. Me costó 15 mil pesos, una ganga.
¿Dónde se pueden conseguir sus mixtapes?
Los interesados me pueden contactar en:
elfrescojay@hotmail.com.
¿Por qué sigue tan fiel al casete?
Me trae buenos recuerdos porque mis primeras grabaciones fueron en ese formato y su sonido es mucho mejor que el digital.
¿Qué canción lo devuelve a la infancia?
A los diez años escuché en la radio I feel love, de Donna Summer, y desde ese momento sentí que la música era mi camino.
Si no hubiera sido artista, ¿a qué le habría gustado dedicarse?
A pastor de una iglesia.





