EL PRIMER GRAFITERO DE LA HISTORIA

Joseph Kyselak hizo grafiti casi 150 años antes que los grafiteros de Nueva York en los setenta, a quienes se les atribuyen los primeros tags modernos.

Por Sebastián Aldana Romero

Kyselak nació en 1799 y se desempeñó durante varios años como funcionario del Imperio Austro-Húngaro. Renunció a su trabajo para iniciar un viaje cuyo reto consistía en dejar su tag (“Yo soy Kyselak”) a lo largo del imperio. Al parecer, esta aventura fue el resultado de una tarde de licor con sus amigos en un bar vienés, donde acordaron un plazo máximo de tres años para realizarla.

Cuando en los años setenta el escritor Norman Mailer comparó a los pioneros del grafiti moderno norteamericano TAKI 183 y CAY 161 con Giotto y Miguel Ángel por la rapidez con la que se difundieron sus nombres, destacando a los primeros como precursores del arte callejero, no tuvo en cuenta los antecedentes de esta forma de expresión. Los grafitis más antiguos de la historia fueron encontrados en territorios del Imperio Romano, pero debido a la escasa documentación se desconocen los nombres de los responsables.

Uno de los grafitis de Kyselak que aún se pueden ver en Austria. 

En marzo de 1825, con 26 años, Kyselak emprendió un viaje en el que bordeó buena parte del imperio. Acompañado únicamente de su perro, dejó su tag en iglesias, castillos y puentes de aproximadamente 120 pueblos y ciudades. Asimismo, dadas sus dotes de alpinista, logró escalar varias de las montañas más altas de Europa, dejando su huella con óleo de color negro. Terminó su hazaña en octubre del mismo año y hoy en día se conservan 16 piezas en las que estampó su nombre.

Luego de que en 1971 el New York Times publicara un artículo con la historia de TAKI 183, éste comenzó a ser conocido popularmente como el primer grafitero de la historia. En ese texto se contaba cómo empezaron otros grafiteros a imitar a aquél joven de 17 años. Según el NYT, el costo de remover de las calles de Nueva York las firmas de TAKI 183 y de sus contemporáneos fue de 300 mil dólares. Sobre esto, TAKI 183 señaló en una entrevista que él pagaba impuestos e increpó a las grandes empresas por inundar la ciudad con avisos publicitarios.

Actualmente, TAKI 183 tiene 60 años y está totalmente alejado del grafiti. 

La rebeldía con la que obró TAKI 183 pudo parecer única en su época, pero la verdad es que ya Kyselak en el siglo XIX había desafiado a la autoridad. Una de las anécdotas que quedaron registradas en su cuaderno de viaje narra cómo, luego de haber plasmado su grafiti en un muro perteneciente al palacio del emperador Franz II, éste lo llamó para reprenderlo. Mientras recibía el regaño, Kyselak escribió su famoso tag, sin que el emperador lo advirtiera. Franz II sólo se percató de ello una vez el escritor de grafitis abandonó el despacho real.

Adpatación de la famosa frase "I must not copy what I see on the Simpsons" del británico Banksy a la historia de Kyselak. 

Kiselak murió víctima del cólera cuando tenía apenas 32 años. La fama que ganó en la Austria de sus días se ha extendido hasta hoy, gracias a obras literarias, una película y varios documentales que no han permitido que su memoria se desvanezca.

Un vídeo que relata brevemente la vida de Joseph Kyselak.  

Fuentes: Kyselak.at